La cosecha de Van Gogh
En una reciente visita al Museo de Van Gogh en Amsterdam, jugué mentalmente a "adquirir para mi colección privada" un cuadro de cada una de las estancias donde se exponía la colección permanente.
No siendo uno de los artistas que me emocionen, reconozco en sus pinceladas ese punto de originalidad que buscaban casi todos los pintores educados en el Montmatre de principios del siglo XX. Nuevas fórmulas de la expresión pictórica que trataban de superar o de trascender la competencia que el daguerrotipo en 1839 y la cámara Kodak en 1888, impuso a los pintores retratistas o paisajistas.
Me gustan los colores de esta paleta, porque tienen el tono subido que nunca, en aquellos tiempos, pensaran que pudieran lograrse a través de una triste fotografía en blanco y negro. Es el valor añadido del artista, reflejar a su manera una realidad vista y vivida, con ayuda de la gama de tonalidades de unos óleos bien administrados.



flor_deloto dijo
Niño, pero qué es estoooooo! Volviste, y no trajsite lso girasoles?
Beso.
19 Mayo 2009 | 01:12 AM