La vestal de las vestales

Mantuvo el fuego sagrado de la creación para el genio de pintor durante diez años y también el fuego de su sexo ardiente, consolado sucesiva o simultáneamente, antes y después de ella, por tantas otras mujeres... La modelo Sylvette, Geneviève Laporte, Fernande Olivier, Marie Thèrése Walter, Dora Maar, Olga Koklova, Jaqueline Roque...
Veo a Françoise Gilot como una genuina vestal, tal vez la vestal de vestales, como aquellas sacerdotisas vírgenes consagradas a conservar el fuego sagrado del hogar, en este caso el fuego creativo. Vocación finalmente fracasada frente al Minotauro Pablo pese a haberle entregado sus años más fértiles y dos hijos, Claude y Paloma. Los mejores años de su vida, los de la juventud madura, de los veinte a los treinta, cuando él ya estaba entrando en la madurez vieja, de los sesenta a los setenta.
(Paula Izquierdo, escritora) ..."Hay algo de antropófago en los retratos que hace de forma casi compulsiva. Como si necesitara exorcizar sus sentimientos. Aprehender a la mujer amada a través de su pintura, poseerla hasta el agotamiento: ¿Hace el amor con ellas a través de su arte, hasta el hastío? ¿Da vida a sus amantes, para luego destruirlas cuando desaparecen de su pensamiento, de su deseo, de su pulsión sexual y, por tanto, de su pintura? ¿Qué sentían ellas?"...
Veo en este nítido retrato, la energía dinámica de la línea que Pablo Picasso utiliza para resaltar la exuberancia de una flor joven, bella y elegante, con mucha clase, que le mira en una mueca de desdén pensativo y desafiante, descansando en su muñeca, indolentemente, la impresionante testa de mujer leonada.




flor_deloto dijo
Inconfundible, apareció tu segunda mirada.
Beso brujo, beso con embrujo.
4 Diciembre 2008 | 03:46 AM