Traficantes de inocencia.
Leyendo el blog de "Sinpretensión" me sumo a su movimiento.

Si son difíciles de entender los abusos, los ultrajes, las ofensas, las agresiones o las palizas, cuando el ofensor y el ofendido son personas adultas, las entrañas se nos estremecen y la rabia se exaspera cuando se trata de abusos, del tipo que sea, realizados sobre niñ@s.
Creo que la capacidad de hacer daño del ser humano es inconmensurable y cada día descubrimos o nos informan los medios sobre sucesos provocados por personas que hacen palidecer a los timoratos guionistas y cineastas o a los escritores de ficciones que suelen tomar prestados de la realidad los datos para sus argumentos literarios. Significativamente, y gracias al cielo, el tema de la pornografía infantil provoca tal repugnancia social que nunca ha sido comercializado.
¿Cómo un ser humano puede llegar a un nivel de envilecimiento tan grande que pueda llegar a buscar su placer sexual en escarceos con niños inocentes?
Hay que ser tremendamente abyecto y profundamente depravado para turbar la inocencia -que es una de las virtudes más entrañables y más necesarias en la evolución hacia la adultez- manipulando con argucias inconfesables la generosidad y la candidez de un niñ@. O estar tarado.
Hay que estar muy atentos para detectar y denunciar cualquier tendencia de pedofilia y hay que reforzar las leyes para que se sancionen contundentemente los actos de pederastia.
Contra los traficantes de la inocencia, tolerancia cero.


flor_deloto dijo
Totalmente de acuerdo. Se me revuelve el alma solo de pensar en el sufrimiento de los niños expuestos a este tipo de depravados. es inconcebible.
Buenas noches, gondolieri.
Beso
24 Noviembre 2008 | 01:17 AM