Retomando la bitácora.
Nunca sabe uno explicarse a si mismo las razones que le impulsan a suspender actividades. El proceso de la toma de decisiones sobre nuestros propios actos es, en ocasiones, tan inaplazable como indescifrable. En mi caso, dejé de escribir probablemente por causas coyunturales. También, porque sentía débil la recompensa al hacerlo frente al sacrificio de intentarlo manteniendo el esfuerzo con cierta asiduidad. Creo que los diarios pesonales adolecen de falta de constancia cuando el esfuerzo de escribirlos se convierte en el suplicio diario de encontrar una tema que merezca la pena reflejar.
Sin embargo, siempre tenemos algo que contarnos.
En mi anterior etapa, buscaba dos recompensas cuando escribía: el placer de la ocurrencia y el narcisismo de exponerla comprobando con desgana la mayoría de las veces que la magia del alumbramiento creativo no suele alcanzar el reconocimiento del público a quien va dirigida. Pura vanidad.
Sin embargo, siempre me compensa la dosis de taumaturgia que aflora en una sopesada expresión escrita.






flor_deloto dijo
Ooooops, volviste gondolieri. Nunca lo dudé.
Besos brujos. [ tu lectora ]
14 Noviembre 2008 | 02:28 AM