Proceso al machismo. Segunda vista. No hagamos hombres calzonazos.
Imagino que por el título voy anunciando por dónde puede ir la cavilación de hoy. Previamente, no obstante, me gustaría partir de una premisa ¿La violencia de género es propia de machistas? ¿Es el machismo ejerciente un factor común entre los asesinos de las mujeres que fueron su pareja? Estoy en que sí.
Se me ocurre pensar que el proceso humano y personal de administración de ciertos complejos psicológicos, generalmente relacionados con la autoestima, podría llevar a los machistas tarados a cobrarse su precio con un asesinato, así de sencillo, desgraciadamente. Las reacciones exageradas o desmesuradas, la violencia desmedida, se suele ejercer por lo general, bien desde la prepotencia, bien desde la debilidad. Las personas equilibradas suelen actuar con reacciones comedidas. Las personas o instituciones fuertes, o situadas en situación de fortaleza, cuando actúan con brutalidad, lo hacen amparados en la legalidad, en la legitimidad, en la ideología o en la razón política o estratégica que convenga. Las personas débiles, como las instituciones débiles, utilizan la fuerza donde la tienen; aunque a veces esa débil fuerza sea tan letal como las armas de destrucción masiva que pudieran ordenar utilizar los dictadores, del color que sean. Sobre todo, lesivas para la víctima.
Mis cavilaciones van relacionadas con esos machitos frustrados que no acaban de pillar el punto de la hombría y se dejan llevar por esterotipos de salón, generalmente manejados por algunas mujeres de formación deficiente o antigua, o aprendidos de modelos de hombría tan aireados en aquellos púlpitos de iglesia rancia y en estos nuevos de iglesia pija. Un modelo de hombre que se viste por los pies y esas cosas tan tontas, como si la hombría fuera una cosa de pantalones o faldas, o como si la hombría fuera ni siquiera un atributo de la persona. Porque las mujeres, ¿qué tendrían? ¿mujería?... femineidad, dirán algunos. Roles, modas, hábitos de las personas que se van modelando y enriqueciendo en la igualdad con el desarrollo humano.
El complejo de un hombre venido a menos porque no sabe llevar los pantalones en su sitio, porque le hacen ver que no tiene los cojones bien puestos, es el síndrome de calzonazos. Se siente herido en su orgullo varonil, un orgullo de macho tan estimulado desde la cuna por padres y tutores, se encuentra despreciado por su mujer (algo de "su" propiedad) y su atormentado complejo de medio hombre se torna en peligrosa debilidad capaz de despertar instintos asesinos como mecanismo de recomposición.
Mi propuesta de hoy iría encaminada a eliminar el machacón empleo de la palabra calzonazos en el vocabulario popular, al menos en boca de las mujeres que son pareja de hombres con problemas de autoestima. Los hombres fracasados, alcoholizados, inconstantes, desesperados, no deberían ser tratados como calzonazos, sino como personas con problemas. Tal vez alguna ONG de las que se dedican a la asistencia social escuche esta cavilación y me comprenda mejor.






sinpretension dijo
Vas por buen camino, amigo. No haré mas comentarios que lo que expreses en la "lección" que toque, puesto que poco a poco estas tocando todos y cada uno de los hilos de los que se compone la maraña del comportamiento que genera cobardes.
Has referenciado un matiz del léxico que manejamos y que es una parte mas de toda esta gran madeja. Tienes razón, el sinónimo femenino de la "hombría", no es la "mujeria" sino como bien dices, femineidad; un matiz que denota cuando hablas del "macho" de fuerza, de poder y cuando hablamos de "hembra" queremos decir dulzura, sensibilidad. He aquí, otro de los temas que sin duda abordaras; el lenguaje. Que reconozco que hubo de ser una mujer (como no) quien me hizo ver el papel tan importante que juega en nuestra sociedad el lenguaje, para justificar el mantenimiento de determinadas actitudes machistas.
Abordas unos cuantos temas que te llevaran sin duda a tener que dedicarles una cavilación (lección) aparte.
Mi deseo es que estas "cavilaciones" nos hagan reflexionar sobre la importancia que tiene la educación social y el hecho de que, como bien has explicado, llamarle a una persona calzonazos, contiene matices que se deben tener muy en cuenta.
Un abrazo, compañero.
22 Marzo 2008 | 03:32 AM