La Coctelera

Espejo insondable

Este espejo intenta hacer visible lo invisible a los ojos del entendimiento. Acércate con OTRA MIRADA y tal vez lo puedas lograr.

25 Febrero 2008

En la cuerda floja

Había viajado por esos mundos de Dios, y en un zoco perdido en una ciudad de Extremo Oriente había comprado varios recipientes de cristal para guardar perfume. Un día que se encontraba más triste de lo normal, decidió introducir un poco de caos en su vida por ver si esta se ordenaba o se iba al traste. Aburrida de su perfume habitual, recordó la compra de los esencieros del zoco y se fue a la vitrina del salón donde los tenía expuestos como trofeo de viaje. Iba descalza por la casa, regresó con ellos a su alcoba pisando de puntillas por el pasillo para no sorprenderse a sí misma. Se encerró en su cuarto y agitando los esencieros se perfumó derramando gotas del contenido sobre su cuerpo desnudo y recién lavado. Fue a mirarse al espejo del tocador para decidir el maquillaje con el que abordaría un espantoso día de soledad y tristeza, pero no se vio. Había desaparecido. Se fue a buscar otro espejo en el baño y asomándose a él tampoco se vio. Se había convertido en la mujer invisible. Ella se sentía, pero no se veía, y nadie podría sentirla, ni verla.

Se la jugó a una sola carta. Aprovechando su invisibilidad quiso deshacer su vida. Tendió una cuerda desde su terraza a la terraza del vecino y la tensó bien. Pensó en practicar el funambulismo por primera vez en su vida. Si conseguía pasar al otro lado, no tendría más remedio que sobrevivir. Si perdía el equilibrio y se caía, los diez metros de altura hasta el suelo darían cuenta de su frágil cuerpo, y su cabeza, estampada contra el suelo, dejaría de hacerle jugarretas.

No quería lastimarse los pies y fue a su anaquel a por algún calzado para protegerlos. Eligió sus preciosas zapatillas rojas con bordados dorados traídas de Estambul. Una vecina vio unas zapatillas andando solas por encima de la cuerda y llamó a emergencias. Los bomberos vieron como las zapatillas caían y, al poco, el colchón de aire que colocaron en el suelo según su protocolo de incidencias, moviéndose como si un ligero fardo hubiera sido lanzado desde lo alto.

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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

cavilante

cavilante dijo

La foto de las zapatillas se la robé a Flor de Loto.

25 Febrero 2008 | 12:06 AM

bantabah

bantabah dijo

Siempre hay una tercera posibilidad con la que nunca contamos.
Bonito cuento!

Un beso cavilador

25 Febrero 2008 | 06:07 PM

flor_deloto

flor_deloto dijo

Quiero unas gotas de ese perfume y quiero practicar una caída de esas, pero como una clavadista, y bajar al fondo del mar, al paraiso azul de las burbujas frías.
Beso.

26 Febrero 2008 | 01:36 AM

cavilante

cavilante dijo

También me gusta ese final para el cuento bonsai.

...por encima de la cuerda y llamó a emergencias. Se lanzó en un doble salto mortal, con sus zapatillas rojas puestas, hacia la profunda sima de su vida donde entró clavando los brazos y perforando el paraíso azul. Las burbujas frías la arroparon en una estela salvadora, izándola hasta la superficie de otra nueva vida.

26 Febrero 2008 | 02:48 PM

instanteca

instanteca dijo

Ella iba descalza, pero soprenderse a uno mismo es el mejor camino para vivir muchas vidas.

Si yo pudiera ser invisible (quiero decir, más invisibe que ahora) y quisiera empezar otra vida, posiblemente también me montaría en la cuerda floja. Pero intentaría no caer.

Un saludo un poquito retardado.

28 Febrero 2008 | 11:00 AM

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Espejo insondable

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Soy un caminante que cavila mientras observo las maniobras de otros caminantes a través de mi espejo. Si la vida me sonríe, la miro con buen humor. Si la vida se ríe de mi, la veo con sarcasmo. A veces no la miro, me desapego, o me pongo romántico para lamer sus heridas. Admiro la inteligencia en cualquiera de sus expresiones y disfruto con la belleza y con cualquier atisbo de creatividad. La palabra es una herramienta de comunicación que me deleita cuando, usada con arte, es capaz de conmover mis sentimientos. No soy del Madrid, ni del Barça, ni del Betis; sólo milito contra la INTOLERANCIA, en cualquiera de sus formas, y contra la MANIPULACIÓN de la realidad hacia intereses egoístas. En mi podréis encontrar al amigo, jamás al enemigo, no me gusta perder el tiempo en futilidades. Y si no me encontráis, buscad en el espejo insondable............... anuncios clasificados españaanuncios clasificados brasilanuncios clasificados argentina
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