La Coctelera

Espejo insondable

Este espejo intenta hacer visible lo invisible a los ojos del entendimiento. Acércate con OTRA MIRADA y tal vez lo puedas lograr.

6 Diciembre 2007

Hay más tiempo que vida (3)

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Impaciente por llegar a casa, después de pasar el control de pasaportes y la aduana, Armando, tras despedirse de su reciente amiga Patricia y anotar deprisa su teléfono, toma el bus a Colón. Desde ahí coge el metro a Tetuán donde sufre un ligero ataque de ansiedad. Viene de Cuba con una obsesión. Una obsesión fruto de una promesa, la primera promesa que no iba a defraudar en su vida. Su cabeza está rumiando la forma de conseguir un vestido de novia para Dulce María. Durante el trayecto piensa en lugares donde buscar vestidos de ocasión, porque no cree que pueda asumir con sus limitados recursos una boda en La Habana con todos sus ingredientes, incluido un vestido de boda para la novia. Su novia. Y decide que al llegar a casa, se pondrá a localizar algo en las páginas amarillas, o en EBay, o en las publicaciones del Segunda Mano. Su prioridad urgente es encontrar un traje para su novia.

Para este experto buceador deportivo, por cuyas venas ha pasado tanto oxígeno como alcohol por su hígado, bateado por más de dos océanos, tres mares, cuatro lagos y siete pantanos navegables, donde ha practicado un submarinismo anodino, ha llegado la hora de hacer algo memorable. Precedido de un pasado sin argumento y ajeno a él mismo, con el que decidió romper tras una sucesión de decisiones personales que le habían labrado su propio mundo, el creado y creído por él, Armando se encuentra en el periodo vital de la cuarentena comenzando a perfilar su propio imaginario en el que Don Lisandro irrumpe como una bola de fuego. Arrasando sus afectos, haciéndole revisar su actitud ante muchas cosas. La Habana ha despertado su generosidad y su sentido del compromiso ¿Quién hubiera imaginado a Armando hace veinte años?


Al acabar su bachiller, coincidiendo con el célebre “mayo francés”, su padre —un desdibujado coronel de aviación de la más pura escuela franquista— irrumpió en su habitación y, tras arrancar tranquila pero decididamente el póster del Che Guevara, le regaló una pluma Parker de plata comentando: “Armando no te permito que cuelgues estos ídolos en mi casa. Los comunistas de los cojones que se queden en su isla. Cuba es la cuna y la cama del comunismo hispanoparlante, pero acabará siendo también su tumba. Toma, una buena pluma es la mejor herramienta de un probo funcionario que es lo que tú vas a ser. El Próximo mes hay unas oposiciones para entrar en la Caja Postal de Ahorros. Prepárate, preséntate y aprueba. La pluma te dará suerte, se la encargué a tu tía que la comprara en Lourdes”.

Cuando Dulce, al segundo día de conocerse en Varadero, le dijo a Armando: “Mi amor, tú tienes que conocer al abuelo...”, se lo estaba proponiendo con todo su corazón, se lo ofrecía como un regalo de gratitud. Dulce María estaba contenta de estar a su lado, de compartir su conversación, su obsequioso trato... y su cuerpo; y le apetecía obsequiarle, compensarle con algo. El que da lo que tiene no está obligado a más. Armando comprendió que Dulce le estaba ofreciendo lo máximo. Pero nunca llegó a imaginar lo que esa inocente y gratificadora propuesta inquietaría su espíritu.

Cuando llegaron a casa del abuelo, Don Lisandro estaba sentado en la mecedora colonial en el porche. Sus brazos sobre el reposabrazos y sus manos colgando sueltas de la muñeca permitiendo el movimiento a los dedos que, casi imperceptiblemente, tamborileaban en la madera como tatareando algún sonsonete. La guayabera abierta en el cuello dejaba ver la camiseta blanca que envolvía su torso enjuto.

Dulce María, tirando sutilmente del brazo de Armando que le seguía remolón, subió los tres escalones de madera que accedían al porche. El viejo, apercibido por un sexto sentido que le anunciaba la aproximación de su nieta preferida, dejó de mover los dedos y, aún con los ojos cerrados, esbozó una franca sonrisa. Antes de que ella pronunciara alguna palabra, dijo:

— ¿De dónde tú sales mi dulce princesa Dulce María?.
Acabamos de llegar de Habana Vieja.
— ¡Cómo! ¿Acabáis? ¿Con quién tú andas?

A pesar de mantener los ojos cerrados, el viejo había olfateado el olor de un agua de colonia masculina, ajena a sus registros familiares, que le puso en guardia. Armando no supo interpretar en la pregunta connotaciones de reproche. Estaba impresionado por la presencia majestuosa del viejo mulato, sentado serenamente en su mecedora, con su cabeza ovoide coronada por sus canas rapadas formando un casquete de escarcha blanca. El viejo irradiaba energía pacífica, venerable autoridad.

(Continuará)

Tags: cuento, habana

servido por cavilante 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

flor_deloto

flor_deloto dijo

Ay! my favorite cavilante .... ese "de dónde tú sales" solo me dice que tú has estado en la "Bodeguita del medio".
;)
Beso, caballero.

7 Diciembre 2007 | 01:30 AM

bantabah

bantabah dijo

"Algo memorable", esa necesidad de tomar una determinación y seguirla...¿hasta las últimas consecuencias?

Fluído, interesante...genial.
Me mantengo a la espera. Un beso cavilador-cavilante

7 Diciembre 2007 | 10:16 AM

sinpretension

sinpretension dijo

Con menos motivo, algunos cuelgan el titulo de "Best-seller" en su portada.
Me intriga conocer lo que tiene que decir la sabiduría de Don Leandro y como no, Armando.
Esperando el número cuatro, amigo.
Salu2

8 Diciembre 2007 | 12:45 AM

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Soy un caminante que cavila mientras observo las maniobras de otros caminantes a través de mi espejo. Si la vida me sonríe, la miro con buen humor. Si la vida se ríe de mi, la veo con sarcasmo. A veces no la miro, me desapego, o me pongo romántico para lamer sus heridas. Admiro la inteligencia en cualquiera de sus expresiones y disfruto con la belleza y con cualquier atisbo de creatividad. La palabra es una herramienta de comunicación que me deleita cuando, usada con arte, es capaz de conmover mis sentimientos. No soy del Madrid, ni del Barça, ni del Betis; sólo milito contra la INTOLERANCIA, en cualquiera de sus formas, y contra la MANIPULACIÓN de la realidad hacia intereses egoístas. En mi podréis encontrar al amigo, jamás al enemigo, no me gusta perder el tiempo en futilidades. Y si no me encontráis, buscad en el espejo insondable............... anuncios clasificados españaanuncios clasificados brasilanuncios clasificados argentina
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