Sin darse la vuelta nunca.
Nunca había leído nada tan bello, ni tan aproximado a la imagen que recuerdo de mi padre. En su honor y con un beso que allá donde esté le mando, cuelgo la siguiente cita:
...Cosas de hombres, había contestado Libero Pari, y a partir de ese momento Ultimo tampoco había hecho más preguntas, porque si tienes cinco años y tu padre te lleva con él, de esa manera, eres feliz y punto. Por eso había correteado detrás de él hasta el cruce para Rabello. Lo había hecho sin saber que en un sinfín de ocasiones, ya de mayor, volvería a ver esa imagen, precisamente esa: la silueta maciza de su padre, caminando a grandes pasos delante de él, contra el vuelo de la niebla matinal, sin darse la vuelta nunca, ni para esperarlo ni para verificar que todavía estaba allí. En esa severidad, y en esa ausencia total de dudas, residía todo lo que su padre le había enseñado del hecho de ser padres: que se trata de caminar. sin darse la vuelta nunca. Caminar con el paso largo de los adultos, sin piedad, pero un paso límpido y regular, para que tu hijo pueda comprenderlo y permanecer pegado al mismo, a pesar de su paso de niño. Y hacerlo sin darse la vuelta nunca si es que uno tiene fuerzas para hacerlo: para que él sepa que no se perderá, y que caminar juntos es un destino del que no es necesario dudar ni un momento, ya que está escrito en la tierra...
"ESTA HISTORIA"
Alessandro Baricco





rapme dijo
Es muy bello. Gracias por compartir sentimientos.
Saludos afectuosos!
14 Octubre 2007 | 05:03 PM