La España en ruina, si pudieran.
¡Hay que ver como esta el patio en nuestra España! Tengo ganas de que pase el tiempo y que las nuevas generaciones piloten el país sin los prejuicios y los lastres de los demonios nacionales que continúan, de momento, apareciéndose como fantasmas que nos alejan de una ansiada normalidad pública.
El olfato político, imparcial por supuesto, me está atufando la nariz sobre una puesta en escena por parte de los elementos conservadores y ultra conservadores en la que quede patente que España está inmersa en un gran “desastre nacional”. Siempre he sostenido que a los españoles “los mitos nos matan”, eufonía que encierra una terca realidad nacional. Más adelante saldrán a relucir los mitos, ahora me quedo subrayando la citada “puesta en escena”.
Como todos sabemos, sobre todo desde el experimento radiofónico que Orson Welles hizo en 1938, dramatizando con su compañía de actores “La guerra de los mundos” (de H.G. Wells) lo que provocó el pánico colectivo entre los oyentes de la radio que persuadidos de estar siendo invadidos por alienígenas, salieron a la calle conmocionados y desorientados; los sentimientos humanos son orientables.
Las cosas no tienen que suceder para que surtan efecto como si hubieran sucedido. Basta con asentarlas en el imaginario colectivo. Mitificar o desmitificar es relativamente fácil, es un problema de comunicación y propaganda. Propalar una idea hasta que la idea se hace mito, se hace realidad colectivizada, es fácil, es un juego. Un juego peligroso porque es la herramienta para manipular las conciencias, para crear un”estado de opinión”. Son desde esos “estados de opinión” donde con la complicidad del gran público, del cliente y paciente público que con sus cuotas sufraga tan perversa arma, donde se eleva a la categoría de fundamento una simple propuesta, una elucubración mental, un delirio.
No nos dejemos engañar. Afortunadamente en España todo va bien. El salto cualitativo en cuanto a calidad de vida y bienestar social respecto a la sociedad que vivieron nuestros padres y abuelos, en el siglo pasado, es demasiado grande en tan poco tiempo para que una sociedad no se resienta. Los fantasmas reaparecen a través de los mediums, esos agoreros interpretadores de las esencias nacionales que siempre nos retrotraen a mejores tiempos pasados; curiosamente cuando pierden el poder. Cuando están en la precariedad de la oposición, cuando dejan de mangonear desde el gobierno, entonces recurren a agitarnos los mitos, a los pasados, a los desastres nacionales, a anunciar la debacle, al caos político.
Nada se ha movido, nada ha cambiado sino a mejor, nada que no existiera en su periodo de gobierno. Pero nos pretenden hacer ver que España se hunde, los nacionalismos nos van a romper la unidad (ficticia unidad impuesta por Franco con un lema -Una, Grande y Libre- y un férreo centralismo a la francesa) la Monarquía está en peligro, etc…
Lo cierto es que la economía está boyante, que España, a pesar del descalificado gobierno -por los conservadores, obviamente- va bien, mejor incluso que con el listillo de Aznar. Afortunadamente van a tener que mentir mucho, van a tener que forzar mucho la realidad, van a tener que gritar hasta el paroxismo, para intentar convencernos de que esto va mal. Y como no somos tontos, como los ciudadanos españoles a veces nos enteramos de lo que se cuece en los mentideros políticos y podemos hacer uso de nuestro voto… Pues se darán el gran hostión electoral. Y punto.
¡Viva España!



sansar dijo
jeje, me gusta tu "otra mirada".
Lo de los demonios, me temo que siempre los va a haber. Somos así.
España, donde cada español es su propio rey.
10 Octubre 2007 | 12:29 AM