La Coctelera

EL ESPEJO INSONDABLE

Este espejo intenta hacer visible lo invisible a los ojos del entendimiento. Acércate con OTRA MIRADA y tal vez lo puedas lograr.

30 Agosto 2007

De reflejos y de lunas 2

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Colgado por un brazo del asidero y mirando a través del arco de su codo en busca de la ventana próxima, consiguió vislumbrar su rostro reflejado en la luna. La escasa iluminación y el traqueteo del tren le devolvían una imagen imposible de fijar con suficiente definición. En algún instante, el reflejo de su rostro proyectaba la figura de rico desheredado que se lanza a la vorágine urbanita en busca de un sueño personal utópico e indefinible. Sin embargo, seguía preocupado por el comentario de las viejas.

Decidió quitarse el gorro negro de lana y dulcificar su gesto con una mueca sonriente. Se remiró en la luna del vagón y obtuvo un reflejo menos agresivo, más confortable. Se sintió mejor al comprobar que así pasaba más inadvertido.

A su lado, un joven estudiante asido a la misma barra, le estaba oliendo, y con la mirada perdida en la luna de la ventana donde miraba su rostro, aprovechaba cada envite que el traqueteo del tren ofrecía para rozarse con él. Manu, sospechando cierto acoso sexual buscó con curiosidad, una vez más, la imagen que proyectaba. Mantuvo, no obstante, su posición sin ceder espacio al estudiante y en el primer roce evidente sacó la cabeza del marco de su propio brazo, girándola con decisión y buscando directamente los ojos del muchacho. Su mirada admonitoria produjo un efecto inmediato. El estudiante, superando la parálisis inicial de un escalofrío morboso provocado por la fuerza de esos ojos, avanzó hacia la puerta del vagón, se volvió a mirar a Manu a hurtadillas y se bajó en la estación de Acacias.

Manu se quedó mosqueado por la osadía del muchacho aunque, en el fondo, le tranquilizaba pensar que la posible imagen homosexual que pudiera dar sirviera para despistar sobre los detalles de su condición real. Pero la idea no le hacía ninguna gracia e instintivamente buscó entre los pasajeros alguna tía atractiva. Se fue aproximando a una de las puertas para apearse con rapidez en la siguiente estación, situándose junto a una chica de unos veinte años que, abrazada a una gruesa carpeta, mascaba chicle con la mirada perdida en los carteles de propaganda del fondo del vagón. Una melena sedosa y brillante se descolgaba sobre sus hombros y, cada vez que se atusaba el pelo con la mano izquierda, agitaba el aire de su entorno con sugestivos olores perfumados. La visión de esa mirada traviesa junto a la sonrisa fresca y radiante de una boca tan atractiva como inexperta, le acabó relajando.

Intuyendo más que viendo que era su estación de destino y, como buen conocedor —por ser parte de su trabajo— de la red metropolitana madrileña, se dejó llevar tras la apertura de las puertas automáticas del vagón. El transbordo en Ópera de la línea 5 a la 2 le obligaba a utilizar pasadizos y escaleras. Aprovechó para hacer una parada de control y se detuvo en un puesto de prensa junto a un minibar de hamburguesas y perritos calientes. La oscura mampara de cristal que separaba los dos locales hacía de luna en la que se reflejaban los peatones que transitaban por el pasillo. Era un buen puesto de observación para verificar si alguien iba tras él. Al tiempo que ojeaba una revista del corazón, hizo un completo barrido con la mirada comprobando la nula vigilancia en esos momentos. Detectó la presencia de algunos rateros extranjeros y pastilleros autóctonos, apostados o circulantes, que no le comprometían en absoluto. La luna del espejo recogía la marabunta de gente que remontaba las escaleras mecánicas cada vez que llegaba un tren; después, un remanso en el que se veían algunas personas pululando por la planta de la estación.

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Tags: metro, narrativa

servido por cavilante 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

flor_deloto

flor_deloto dijo

Debo estar bien camuflada, la mirada de Manu no me ha detectado. Tal vez sean muchas las lunas en las que él se mira, demasiadas. O tal vez sea porque no somos de la misma ralea.

30 Agosto 2007 | 11:13 PM

flor_deloto

flor_deloto dijo

... y mientras te tomas tu tiempo, analizas el premio, te metes en el mundillo y todo lo demás ... te felicito por tu Carabiru de hoy y si se me olvidó, por el anterior!

[ clap, clap, clap !!! ]

30 Agosto 2007 | 11:26 PM

cavilante

cavilante dijo

Gracias Flor de Loto. Te voy a pedir algo, necesito sentir a tango, me encantan, los intento cantar (ya te contaré en que ocasión y lo fliparás) pero están demodés. Cuelga un post atangonado, please.

...Sola fané y descangallada, la vi esta madrugada salir de un cabaret, flaca.....

30 Agosto 2007 | 11:46 PM

flor_deloto

flor_deloto dijo

Listo! Dame tiempo, tengo que estar en el mood.
Me despido con el sentir del bandoneón ... Corrientes 348, ascensor.

30 Agosto 2007 | 11:52 PM

instanteca

instanteca dijo

Estaba esperando a que terminaras la historia para comentar, pero no me he podido resistir a meter una tecla.

Me gusta el ritmo que le imprimes a tu relato y esa manera sutil de ir soltando pistas que me temo falsas, maniobras de distracción para tener entretenido al lector mientras la historia discurre pasito a pasito.

Pero me llama la atención que en algunos momentos parece confuso el papel del narrador, que adopta expresiones que posiblemente utilizaría Manu, pero que me resultan un tanto discordantes en el estilo de la narración.

Estoy deseando leer la continuación...

Un saludo.

31 Agosto 2007 | 07:43 AM

cavilante

cavilante dijo

Pues habrá que depurar el estilo un poco más, cavilo yo.

Por cierto, necesito corrector de estilo ¿te apuntas?

1 Septiembre 2007 | 04:16 PM

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EL ESPEJO INSONDABLE

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Soy un caminante que cavila mientras observo las maniobras de otros caminantes a través de mi espejo. Si la vida me sonríe, la miro con buen humor. Si la vida se ríe de mi, la veo con sarcasmo. A veces no la miro, me desapego, o me pongo romántico para lamer sus heridas. Admiro la inteligencia en cualquiera de sus expresiones y disfruto con la belleza y con cualquier atisbo de creatividad. La palabra es una herramienta de comunicación que me deleita cuando, usada con arte, es capaz de conmover mis sentimientos. No soy del Madrid, ni del Barça, ni del Betis; sólo milito contra la INTOLERANCIA, en cualquiera de sus formas, y contra la MANIPULACIÓN de la realidad hacia intereses egoístas. En mi podréis encontrar al amigo, jamás al enemigo, no me gusta perder el tiempo en futilidades. Y si no me encontráis, buscad en el espejo insondable...............
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