La Coctelera

Espejo insondable

Este espejo intenta hacer visible lo invisible a los ojos del entendimiento. Acércate con OTRA MIRADA y tal vez lo puedas lograr.

29 Agosto 2007

De reflejos y de lunas

Mientras se afeitaba esa mañana tuvo un instante de evasión mental y en la distracción, la cuchilla, guiada por esa mano con voluntad ausente, le tajó la piel. Se acababa de duchar. Por el surco abierto comenzó a fluir un hilillo de sangre que al mezclarse con el sudor de su rostro y con el vaho remanente, se diluía en una desvaída mancha carmesí. Sin un quejido, Manu alargó la mano hacia el rollo de papel higiénico y arrancó un pedacito con el que hizo compresa en la herida presionando sobre el rostro. Se volvió a abstraer y de nuevo se cortó más abajo, en el borde de la quijada. Con igual destreza y rapidez repitió su reacción anterior sellando la nueva herida con otro cacho de papel.

Al salir a la calle con su mochila urbana colgada del hombro y enfundado en una parka de color gris, se caló un gorro de lana negro y con paso ligero se encaminó hacia la estación del metro de Vista Alegre. Al pasar por la tienda de ultramarinos de la esquina y reflejarse en la luna del escaparate, escudriñó su propia imagen intentando deducir el aspecto que de sí mismo ofrecía. Con sus treinta y tantos años, su complexión normal tirando a fuerte, su tez oscura, su semblante adusto dominado por una nariz contundente y su mirada escrutadora, que la línea negra del gorro sobre la frente reafirmaba, Manu se veía a sí mismo como un policía de la Brigada de Estupefacientes ¡Quién lo diría! Daba una buena imagen para conseguir moverse con tranquilidad en el barrio de Malasaña; incluso para moverse con soltura. Aunque, bien mirado, esa costra sanguinolenta formada por la amalgama del papel higiénico apelmazado en la herida del rostro, añadía a su semblante el inquietante aspecto de un macarra conflictivo o de un asaltador de bancos.

―¿Has visto qué pintas, Marisa? ¡Corre, anda, corre, que este tío no me da buena espina! -dice a su paso una señora.

—¡Qué habrá hecho, Dios mío, para que le hayan zurrado en la cara! ¡Ay, Virgen Maria, vámonos! -dice otra.

Los comentarios de las viejas le pusieron nervioso, muy tenso. Preocupado por esa imagen de gente nada fiable que pudiera estar proyectando, Manu se dirigió a la boca de metro y, bajando las escaleras, se sumergió en la marea humana que a las ocho de la mañana engullía la red metropolitana. Madrid tiene suerte con su Metro, en el Norte envidian eso. Ya les gustaría, ya, tener esa infraestructura esencial de comunicación y poder ver por las aceras de sus ciudades la palabra Metro encerrada en un rectángulo azul enmarcado por ese rombo rojo apaisado, tan emblemático.

Manu, a pesar de no ser del Foro, disfrutaba en sus correrías por el Metro de Madrid, especialmente descubriendo el talento de esos artistas ganapanes que imprevisiblemente hoy aparecen y mañana han sido desalojados. En la madriguera ferroviaria, Manu se abstraía de su propia condición, bajaba la guardia y se convertía en espectador pasivo, olvidando el talante de predador que ejercía en superficie. Ahí abajo, emboscado en la amalgama de gentes, podía ensimismarse observando expresiones indulgentes o absortas por la música de sus auriculares, o fijarse en esas miradas bobaliconas de las parejas enamoradas; incluso oír, sin escuchar, conversaciones cercanas. Ahí, en el subterráneo, se movía confiadamente.

...///...

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

flor_deloto

flor_deloto dijo

Me gusta Manu, seguro lo hubiera mirado en el Metro. Vestido de oscuro, de negro,minimalista, reconcentrado en su cuento y sin importarle nada.

Te dejo otra historia de 'metro', si la queres leer!

http://www.lacoctelera.com/flor_deloto/post/2007/04/29/maquina-de...

29 Agosto 2007 | 07:09 PM

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Soy un caminante que cavila mientras observo las maniobras de otros caminantes a través de mi espejo. Si la vida me sonríe, la miro con buen humor. Si la vida se ríe de mi, la veo con sarcasmo. A veces no la miro, me desapego, o me pongo romántico para lamer sus heridas. Admiro la inteligencia en cualquiera de sus expresiones y disfruto con la belleza y con cualquier atisbo de creatividad. La palabra es una herramienta de comunicación que me deleita cuando, usada con arte, es capaz de conmover mis sentimientos. No soy del Madrid, ni del Barça, ni del Betis; sólo milito contra la INTOLERANCIA, en cualquiera de sus formas, y contra la MANIPULACIÓN de la realidad hacia intereses egoístas. En mi podréis encontrar al amigo, jamás al enemigo, no me gusta perder el tiempo en futilidades. Y si no me encontráis, buscad en el espejo insondable............... anuncios clasificados españaanuncios clasificados brasilanuncios clasificados argentina
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