Corazón corrompido
No puedo.
Intentaría llegar a tu escondrijo,
al recóndito desván de tus lamentos,
para arrasar con mis tormentos tu tristeza;
pero no puedo.
Ventilo el smog de mi memoria
buscando los hedores de tu ira,
oliendo los amores de tu calma,
calmando los temores de mi alma,
que me corrompen;
pero no quiero.
Aquí te quiero.
Que fueras como yo anhelo.
Para beber tus palabras como tisana calmante
que enjuague las desventuras
de mi corazón yerto.
Así, si te quiero.



instanteca dijo
Ainsss! Si ella tuviera la delicadeza y el buen gusto de ser como uno la imagina, todo sería más sencillo. Pero suele ocurrir que ni siquiera nosotros mismos somos como nos imaginamos.
Un saludo para el cavilante en su cavilódromo.
PD: Por cierto, yo ya desvele mi misterio. Es tu turno, aunque sólo si te apetece desvelarlo.
17 Julio 2007 | 01:17 AM