LAS VACACIONES DEL ESQUELETO (I)
El esqueleto era feliz como un loco al que le quitan la camisa de fuerza. Se sentía liberado, al poder caminar sin carne. Ya no le picaban los mosquitos. No tenía que ir a cortarse el pelo. Se hallaba muy lejos del lagarto del amor. Durante un tiempo, lo había estado observando un profesor de química alemán, pensando que podía convertirlo en un delicioso ersatz: dinamita, mermelada de fresa, sawerkraut aderezado. El esqueleto supo burlarle dejando caer un hueso de zepelin joven, sobre el que saltó el profesor, entonando químicas alabanzas y cubriéndolo de besos.
La morada del esqueleto tenía cabecera antigua y pies modernos. Su techo era el cielo y su suelo la tierra. estaba pintada de blanco y decorada con bolas de nieve en las que latía un corazón. Parecía un monumento transparente soñando con un pecho eléctrico, y miraba sin ojos, con agradable e invisible sonrisa, dentro de la inagotable provisisón de silencio que envuelve nuestra estrella.
No le gustaban al esqueleto los desastres, pero para indicar que la vida tiene sus momentos arriesgados, había colocado un enorme dedal en medio de su precioso apartamento, sobre el cual se sentaba de vez en cuando como un verdadero filósofo. A veces bailaba unos pasos al son de la "Danza macabra" de Saint-Saëns. Pero lo hacía con tal gracia, con tal inocencia, a la manera de las danzas nocturnas de los antiguos cementerios románticos, que nadie el verle lo habría juzgado desagradable.
Satisfecho, contempló la Vía Láctea, esa legión de huesos que rodea al planeta nuestro. Centellea, brilla, resplandece con toda su miríada de esqueletos diminutos que danzan, saltan, dan volteretas y cumplen con su deber. Acogen a los caídos en mil campos del honor: del honor de las hienas, de las víboras, de los cocodrilos, de los murciélagos, de los piojos, de los sapos, de las arañas, de las solitarias, de los escorpiones. Dan los primeros consejos, ayuden en sus primeros pasos a los recién fallecidos que se sienten desventurados en su abandono como los que acaban de nacer.
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cavilante dijo
Obviamente, es una cita textual. Se trata de un relato corto, un tanto surrealista; una perla ajena que me apetece postear... Adivina quien manejó esa pluma...
6 Julio 2007 | 10:05 PM