Feliz oncedemayo
Los humanos somos seres celebrantes. Nos gusta festejar las conmemoraciones de cualquier tipo, sobre todo, las efemérides sociales, los aniversarios, los cumpleaños, las victorias... Siempre encontramos una ocasión para, a título individual o colectivo, organizar una celebración de algo.
Y eso está bien, aunque a veces los festejos acaben como el rosario de la aurora o terminemos nosotros con los pies destrozados, los pulmones colapsados por el humo y el hígado a punto de foie. Socializamos nuestra alegría compartiendola con amigos y familiares. Extramuros. Pocas, muy pocas veces, celebro yo episodios de mis mundos interiores. Tal vez ha llegado el momento.
Hoy quiero compartir mi alegría interior. Reconozco que me tiene poseído. Me refiero a la alegría vital que me llena desde un "oncedemayo" próximo. Y a falta de copas y de música celebraré mi fiesta con Neruda, a pelo.
Tal vez no ser es ser sin que tú seas,
sin que vayas cortando el mediodía
como una flor azul, sin que camines
más tarde por la niebla y los ladrillos,sin esa luz que llevas en la mano
que tal vez otros no verán dorada,
que tal vez nadie supo que crecía
como el origen rojo de la rosa,sin que seas, en fin, sin que vinieras,
brusca, incitante, a conocer mi vida,
ráfaga del rosal, trigo del viento,y desde entonces soy porque tú eres,
y desde entonces eres, soy y somos
y por amor seré, serás, seremos.
Ya me siento mejor, ya lo he soltado. Me siento celebrante por festejar mis mundos interiores, asociados a la rojez de la rosa, a golpe de soneto elaborado por un monstruo.
A ver si para las próximas, celebro ponerme mis guantes de gamuza azul para llevar esa rosa.
