Sin rictus me sabe mejor
Cuando la miro y la veo con el entrecejo fruncido reconozco que sufro un poco. Deduzco que tiene muchas preocupaciones, o dudas, o emociones, apelmazadas entre el pecho y la espalda, y que le agobian.
Intentaría una traqueotomía incruenta para poder liberarlas, pero sólo de pensarlo me horrorizo. También podría poner un anuncio para contratar a un chamán o hechicero que pudiera, con su "medicina", aliviar esa invasión, esa amalgama emocional. O llamar a un psicólogo para que pudiera vaciar en su grabadora la sopa de problemas que comprimen su alma. O darle masajes con mis labios en lo alto de los pliegues que su entrecejo frunce...Se me ocurren más ideas que, aunque absurdas, sólo pretenden descomprimirla, buscar una solución a ese rictus...
El problema es que me mira con la vista forzada porque sus cejas se juntan demasiado cuando busca mi mirada, más allá de sus gafas. Tal vez porque no me encuentra se siente más sola. Me busca detrás de la maraña cibernética y no me ve. Pero ahi estoy. Como siempre...
Siempre era cuando nos mirábamos con otras gafas. Cuando su frente estaba lisa y despejada y su mirada perdida e iluminada. Cuando no había rictus. Cuando el embeleso suplía el vacío de la distancia.
Me gustaría decirle que se ponga otras gafas, pero tal vez necesita las que tiene para ver lo que quiere. En todo caso, le haría saber que verla sin rictus me sabe mejor.


cavilante dijo
Conchita, te explico, no es una mujer sino una cara. Por cierto, Botox ¿es alguna marca de cosmético? Como lo escribes con mayúscula...
26 Marzo 2007 | 09:59 PM