Me muero en tu nostalgia
Camino descalzo por la arena de una playa, mis pies necesitan fortalecerse, a punto estuvieron de partirse en el accidente.
En un instante puede cambiar el decurso de una vida. Causas externas te inciden y puedes quedar mermado o desaparecer. Somos frágiles.
Desde mi fragilidad, me conmueve el escenario eventual de mi muerte en aquel accidente. Mis seres queridos privados de mi. De inmediato huyo de pensar en un escenario inverso, yo privado de ellos. Respiro hondo. Me refugio en la brisa.
Y la brisa del mar me arranca una lágrima que empuja hacia la playa. Y otra, y otra... Lloro por no haberlos perdido. LLoro porque quizás no me los merezco, pero están.
Y mis estériles lágrimas se funden en el mar con el agua salada donde quiero que se encuentren con tus lágrimas. Aquellas que lloraste tal día como hoy hace tres años, al echar en falta a tu ser querido, el que solía usar el tren de cercanías para ir a trabajar o a estudiar.
Me invade la angustia de la muerte injusta y la ira de la nuerte vana. Me siento morir un poco contigo, familiar o amigo de los muertos de Atocha.
La brisa fresca del Estrecho me relaja mientras fluyen mis lágrimas que se siguen fundiendo en la arena con las tuyas.
Sereno ya, necesito consumar esa fusión. Mi llanto, el mar, tus carencias, tus planes rotos, tu vida rota... Y decido morir para seguir viviendo. Me muero en tu nostalgia.


poedia dijo
Es curioso de qué manera siente a veces uno que se le queda un trocito de él mismo en algún sitio... Aquel jueves fue uno de los días más raros y tristes de mi vida... y no ha habido ni una sola vez desde entonces que haya pasado por Atocha (y han sido muchas las veces) sin llorar y tener que sentarme un poco a pensar... Por mi historia en esa estación, por mi pérdida aquel día...
11 Marzo 2007 | 10:29 PM