Una perla de Marguerite Duras
Abres el libro "El amante" de Marguerite Duras y te encuentras el piropo más glamouroso que se puede decir a una mujer ajada.
"Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: "La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado". ..."
En el original, en francés, suena muchísimo mejor, os lo aseguro.
Muy pronto en su vida -dice autobiográficamente la Duras-, fue demasiado tarde. A los diociocho años ya era demasiado tarde. A los dieciocho años envejeció. Sintió que el empujón del tiempo se apoderaba de sus rasgos uno a uno, cambiando la relación que existía entre ellos, agrandando los ojos, haciendo la mirada más triste, la boca más definitiva y grabando la frente con grietas muy profundas... Ese rostro premonitorio -dice ella misma- que se le puso luego con el alcohol, a la mitad de su vida.

un amante dijo
Ya me gustaría a mi ya, poder decir de mi amante lo que Marguerite dice de ella misma...
28 Diciembre 2006 | 07:53 PM