Y con Risto llegó el escándalo...
Que a estas alturas Risto Mejide es un fenómeno mediático, es un hecho constatado. Dicen que hasta la prensa de las vísceras --pues aunque la llamen del corazón ya no me lo creo, porque el corazón no tiene bilis--, está tras él. Que se dé por jodido, porque le pringarán en alguna mierda. Pronto nos someterán a alguna nueva "tomatada" de esas de la Tele5 (por ejemplo) del tipo caca, pedo, culo, pis, intentando lapidar al emergente Risto; en fin, es la crónica de una difamación anunciada. Difama que algo vendes.
Y sí, es cierto, a veces veo Aquí hay tomate ¡Y qué!
Lo que me gusta de Risto no es que se lo vayan a apiolar en el cadalso de los medios rosas, eso me la bufa; lo que me interesa de él es su faceta metalinguística.
Por fin, un profesional moderno, un joven actual, se comporta de forma moderna y coherente con la filosofía imperante, y trasciende el lenguaje al uso en la vida pública. O sea, que le llama al pan, pan, y al vino, sustancia para emborracharte.
Yo, la verdad, llevaba bastante tiempo estando muy harto de lo que todo el mundo entiende por lenguaje "políticamente correcto". Eso fué un invento de los Ochenta. Una censura, autoimpuesta por los políticos más liberales y progresistas de la transición política española, para no tocarle los huevos al tigre y tener la fiesta en paz. El tigre, como todo el mundo sabe, es la derecha atrabiliaria que solía controlar el sistema. Hoy, tenemos un país libre, pero no sabemos disfrutarlo. Y no es por que tengamos miedo al tigre --más bien podemos ver que el tigre le tiene miedo a la libertad--, sino porque tenemos complejos heredados.
Complejos de Torquemadas, sin ir más lejos (¡Dios nos libre!, aunque Dios no me hace ni caso).
Me molesta mucho, por ejemplo, que invocando la libertad de expresión y el derecho de informar se persiga invasivamente, implacablemente, insaciablemente, impúdicamente, impunemente,..., a aquellas personas que, por mor de ser noticia en un momento determinado, ya sea por causas dignas, no tan dignas, o incluso indignas, entran en la lista del "Se busca" (el Wanted de aquellos western) de algunas agencias y medios de información. Empresas de espionaje popular que han montado todo un sistema de chivatos, cómplices, agentes extorsivos, etc., para hacer dinero a costa del morbo que provoca la intromisión en la vida privada. Lo más parecido a sindicatos de ladrones de intimidades ajenas, que las comercian en tertulias y revistas con la desfachatez de un discurso moralizante que hace vomitar a cualquier mente sana. Y, además, con un lenguaje viperino, cínico, profundamente cínico, ambiguo, "jurídicamente correcto" para evitar entrar en la vía de la querella judicial, por que no hay evidencia de nada, sino especulación. Marujismo puro y duro ¡Puagggg!
¿Que esto suena a conservador? pues no, de eso nada, que de eso me estoy quitando... La dignidad humana no es patrimonio de ningún posicionamiento político ni de ningún estrato social, es patrimonio del espíritu de cada cual ¿No?
Pero volvamos al fenómeno Risto. Me gustó desde el principio. Sobre todo por su rotunda honestidad argumental y su rotunda verbalización. Cada intervención de Risto Mejide se fue convirtiendo, poco a poco, en la consulta del Oráculo. Sus juicios y argumentos, no hacían sino recoger lo que todos habíamos podido ver en el aspirante de turno. Hacía una radiografía de la actuación y de su circunstancia (y ese es otro de los valores, el análisis de la circunstancia), eso sí, una radiografía teñida de un inteligente sarcasmo que rompía la barrera del lenguaje utilizado hasta entonces en OT. Ni en toda España. Ahí está el fenómeno.
Para mí que eso es la honestidad profesional. Señalar dónde están los errores para poder superarlos y mejorar el producto. Muchos de esos chicos/as tienen mucho potencial y ni ellos mismos, ni sus profesores, ni los técnicos, pueden saberlo todavía. Lo que sí se sabe, es lo que no está bien realizado, lo que no funciona, lo que aburre, lo que no transmite, lo que no emociona, lo que no hace disfrutar al espectador...Eso es corregible y superable.
Y Risto siempre ha dado en el clavo. Y, sin cobrar más por ello, ha tenido la osadía de llevar su análisis más allá del propio triunfito, exonerándole incluso de responsabilidad cuando la responsabilidad recaía en su "circunstancia", o sea, la Escuela de OT, el profesorado que les guía y les aconseja, o los estilistas que les visten.
En ese punto, Enrique Santander estuvo "viejo", tardo, lento, demasiado anclado a lo "políticamente correcto" y perdió la batalla. Enrique Santader debe ser un brillante músico, pero como director de la Escuela de OT se puso corporativo y le faltó cintura al sentirse atacado por la honestidad de Risto. Y llegó a defender lo indefendible para, unos días después, desdecirse. Enrique Santander no aprobaba sus formas, aunque estaba de acuerdo con el eje de las críticas de Risto, y apeló al respeto, a la crítica respetuosa... A lo políticamente correcto...
¿Y no es una falta de respeto (al respetable y a los propios artistas) vestir a alguien como una puta barata o como un payaso pobre? Porque Risto, en ningún momento les llamó putas o payasos, ni hizo ninguna alusión a los estilistas, ni a los triunfitos; simplemente hizo una descripción comparativa para que pudiéramos visibilizar el tipo de ropa que les ponían a los muchachos...Y como eso, con casi todos los comentarios de Risto...Metalenguaje puro y duro.
Para mi que nos perdemos un poco en la hipocresía del respeto humano cuando se trata de asuntos profesionales, y, lo cierto es que todo funcionaría mejor si se llamasen a las cosas por su nombre. Ese es el secreto de los buenos ejecutivos, cuando tienen por encima patrones que buscan más allá ¡Ojo con los jefes que se conforman con la adulación y con escuchar de labios de sus colaboradores el refrendo de sus ideas! ¡Ojo con los mimos y contemporizaciones de los profesores de la escuela, triunfitos!
Por eso Risto es un modelo que podría servir de paradigma a los jóvenes de hoy. El programa de OT, amén de sus posibilidades de negocio, que me parecen honestas dado que goza de una aceptación y una audiencia envidiable, tiene muchos valores añadidos de orden social y ético. A mi, desde la primera edición, me llamó la atención la fórmula del programa. A diferencia de otros programas en el mismo canal, insufribles para mi, del reality show de pasiones humanas del inframundo, en OT, se pone en juego el esfuerzo de unos alevines de cantante para conseguir el triunfo de llegar a ser el más valorado por la audiencia.
Una carrera competitiva en la que se expone al juicio humano, entre otros, los talentos musicales, vocales e interpretativos de cada uno en relación al resto. Los aspirantes a artista musical ponen su esfuerzo, y la organización y la audiencia, la objetividad en sus juicios. Porque la audiencia se pronuncia siempre objetivamente (si no se manipulan las cifras) como sumatorio de individuales juicios subjetivos.
Aunque últimamente se ha vuelto comedido en sus comentarios, probablemente por esa prudencia que nos sale cuando nos parecemos temerarios, o, tal vez porque le hayan llamado la atención para disolver el rifirrafe con la Escuela, confío en que Risto vuelva a ser rotundo con el lenguaje. Todos hemos podido apreciar sus efectos correctivos en pro de mejores actuaciones y mejor espectáculo. En esa escuela de OT sobra un poco de ese ...Hay mi amooooorrr, no te lo tomes asssiiiii...Pero en el plató tenemos a Risto.

Jarutaco dijo
¡ ES VERDAD ! ¿PARA QUÉ TANTO "PAÑO CALIENTE? ¡HAY QUE DECIR LASCOSAS CLARAS! coincido contigo; tenia pendiente un articulo sobre él y otro sobre la canaria saray, que sigue de favorita. SALUDOS.
17 Diciembre 2006 | 09:07 PM