Categoría: EmocionArte
3 Mayo 2012

¿Quien no ha visto la super premiada película del año pasado? Para los que no la hayan visto, incluso para los escépticos del cine actual como expresión artistica (más inclinados a pensar en la cinematografía como bussines) el argumento fundamental sería: ... algo tendrá el film cuando retiene al expectador en la butaca durante cien minutos contando una historia facilmente identificable y sin ningún diálogo hablado.
Colocar en el mercado actual, preludio de una nueva forma de atraer expectadores con las técnicas del cine 3D, mediante una obra facturada con el marchamo de las postrimerías del cine mudo, tiene mucho riesgo, valiente ambición e sobrado talento.
Vi la pelicula hace unas semanas, en la estela de su estreno. Nunca hubiera sido objeto de un post por mi parte, pues aunque consumidor de cine (de los de culo en butaca) como entretenimiento, me resulta difícil desentrañar las virtudes artísticas (aparte los méritos interpretativos o teatrales) de las películas que, por otra parte y dicho en general, no suelen desatar mis emociones.
El caso es que recientemente he comenzado a releer a Paul Auster; esta vez en su lengua vernácula, lo que supone un esfuerzo añadido para mi que se compensa cuando a la comprensión del idioma inglés (eterna asignatura pendiente) se añade el valor del aprendizaje de nuevos términos y expresiones
"The book of illusions" , obra publicada en el 2002, cuenta la historia de un desdichado profesor de literatura que pierde a su familia en un accidente de avión, hundiéndose en la más profunda depresión de la que consigue salir, con la ilusión de encontrar a Héctor Mann, un desaparecido (durante 28 años) actor y director de películas del cine mudo. Rehace su vida, dándole sentido en la busqueda de Héctor Mann siguiendo las pistas de una carta y de la filmografía depositada anónimamente ad hoc en las cinco mejores filmotecas americanas y europeas.
Pues bien, he aqui mi hallazgo, tomado de una reflexión del profesor Zimmer sobre el cine mudo, cuando comienza a encarrilar su vida revisando la obra del "desaparecido" Hector Mann:
... That was why I had always instinctively preferred black-and-white pictures to colour pictures, silent films to talkies. Cinema was a visual language, a way of telling stories by projecting images onto a two-dimensional screen. The addition of sound and colour had created the illusion of a third dimension, but at the same time it had robbed the images of their purity. They no longer had to do all the work, and instead of turning film into the perfect hybrid medium, the best of all possible worlds, sound and colour had weakened the language they were supposed to enhance. That night, as I watched Hector and the other comedians go through their paces in my Vermont living room, it struck me that I was witnessing a dead art, a wholly defunct genre that would never be practice again. And yet, for all the changes that had occurred since then, their work was as fresh and invigorating as it had been when it was first shown. That was because they had understood the language they were speaking. They had invented a syntax of the eye, a grammar of pure kinesis, and except for the costume and the cars and the quaint furniture in the background, none of it could possibly grow old. It was thought translated into action, human will expressing itself through the human body, and therefore it was for all time........
¿Conoce alguien un argumento mejor y tan bien escrito para encomiar la esencia del cine mudo?
Ciertamente, Michael Hazanavicius, director y guionista de la película "The Artist", debió de leer a Paul Auster cuando forjó la idea de la misma, no me cabe la menor duda. Y teniendo muy en cuenta el alegato final del doctor Zimmer, que transcribo a continuación, dio vida a una historia en la pantalla, a la antigua usanza.
....Most silent comedies hardly ever bothered to tell stories. They were like poems, like the renderings of dreams, like some intricate choreography of the spirit, and because they were dead, they probably spoke more deeply to us now than they had to the audiences of their time. We watched them across a great chasm of forgetfulness, and the very things that separated them from us were in fact what made them so arresting: their muteness, their absence of color , their fitful, speeded-up rhythms. These were obstacles, and they made viewing difficult for us, but they also relieved the images of the burden of representation. They stood between us and the film, and therefore we no longer had to pretend that we were looking at the real world. That flat screen was the world, and it existed in two dimensions. The third dimension was in our head.
ESTO ES LO QUE YO SENTI VIENDO "THE ARTIST". PORQUE LA FUI A VER CON TODOS ESOS PREJUICIOS Y, AL FINAL, ME SENTI SATISFECHO Y GRATAMENTE RECOMPENSADO EN MI FIBRA SENSITIVA.
Por eso lo traigo a mi blog.
Hazanavicius nos ha sabido sacar de nuestras cabezas esa tercera dimensión de la que habla Paul Auster.
¿Creará escuela?
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16 Mayo 2010

Sigo pensando que Egon Schiele es un genio de la pintura. Cuanto más lo conozco más lo valoro. Me impresiona su expresión, me inquieta, me hace cavilar, me seduce su facilidad para empastar figuras y colores, me asombra su capacidad de romper con la "Academia" y aquel canon figurativo del siglo XIX. Me satisface su conexión con las vanguardias que alumbraron el siglo XX, haciendo del arte portavoz de su expresión. Me fascinan sus dibujos, sus acuarelas, sus pinturas, toda su producción artística realizada entre 1908 (comenzó a exponer a los 18 años) y 1918, año en el que murió, a los 28 años.
Tanto en sus autorretratos como en esas mujeres que pinta con mirada de amante, proyecta las típicas obsesiones y tormentos de un joven veinteañero. Con el toque divino de un artista de nacimiento. Su pintura, con cien años, me resulta contemporánea.
¿No?

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19 Mayo 2009
En una reciente visita al Museo de Van Gogh en Amsterdam, jugué mentalmente a "adquirir para mi colección privada" un cuadro de cada una de las estancias donde se exponía la colección permanente.
No siendo uno de los artistas que me emocionen, reconozco en sus pinceladas ese punto de originalidad que buscaban casi todos los pintores educados en el Montmatre de principios del siglo XX. Nuevas fórmulas de la expresión pictórica que trataban de superar o de trascender la competencia que el daguerrotipo en 1839 y la cámara Kodak en 1888, impuso a los pintores retratistas o paisajistas.
Me gustan los colores de esta paleta, porque tienen el tono subido que nunca, en aquellos tiempos, pensaran que pudieran lograrse a través de una triste fotografía en blanco y negro. Es el valor añadido del artista, reflejar a su manera una realidad vista y vivida, con ayuda de la gama de tonalidades de unos óleos bien administrados.

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25 Enero 2009


Me asombra y me fascina mi reciente descubrimiento de un pintor nacido en el siglo XIX, por la fuerza expresiva de sus figuras, generalmente autorretratos, y porque me resulta mucho más innovador que su maestro y su ídolo Gustav Klimt, genio del Art Nouveau. A mi entender, e independientemente de las técnicas empleadas, la esencia expresiva de Klimt es estética. Lo que veo son figuras femeninas, resueltas con precisión realista, decoradas con una imaginativa amalgama donde el oro y el color se funden en variopintos caleidoscopios.
Sin embargo, Egon Schiele, su admirador, resuelve la expresión artística con trazos enérgicos y precisos que desvelan un dramatismo que sale de dentro de sus personajes sufrientes. Sus figuras, patéticas en muchos de sus autorretratos, o dulces y sensuales en las representaciones femeninas, no me dejan indiferente. Su fuerza expresiva me abruma.

¿Quien diría que este autorretrato de Egon Schiele vio la luz hace cien años?
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23 Enero 2009
Una mujer convoca a sus congéneres para compartir con ellas el motivo de sus desgracias y las soluciones que ha pensado adoptar.
Algunas se horrorizan por ello y otras le admiran hasta la adoración.
Contradicción general.

Festejan solidariamente tamaña determinación y algunas deciden liberarse.
Un círculo coral envuelve la excitada desnudez de las más jóvenes.
Conciliación aparente.

Acaban fundiéndose en una amalgama cerrada que acumula una agresiva carga emocional.
Un racimo de muérdago trabado con pies y manos, y mucha euforia.
Confrontación total.
¿Cosas de mujeres?
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8 Diciembre 2008

Deslumbrado por su sobria elegancia
en un lienzo, improvisado de repente,
quiso hilvanar, con trazo suficiente,
al carboncillo su lene indumentaria.
La dama de sus sueños observaba,
como pintor-cronista en el evento,
do la alta sociedad de aquel momento
en Segovia con él participaba.
Mas no quiso parecer impertinente
exponiendo el honor de la admirada,
y eludió en el boceto su semblante.
Años después, pasó a ser exhibida,
siendo adquirida en desigual subasta,
por ilustrado adepto a Zuloaga.
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4 Diciembre 2008

Mantuvo el fuego sagrado de la creación para el genio de pintor durante diez años y también el fuego de su sexo ardiente, consolado sucesiva o simultáneamente, antes y después de ella, por tantas otras mujeres... La modelo Sylvette, Geneviève Laporte, Fernande Olivier, Marie Thèrése Walter, Dora Maar, Olga Koklova, Jaqueline Roque...
Veo a Françoise Gilot como una genuina vestal, tal vez la vestal de vestales, como aquellas sacerdotisas vírgenes consagradas a conservar el fuego sagrado del hogar, en este caso el fuego creativo. Vocación finalmente fracasada frente al Minotauro Pablo pese a haberle entregado sus años más fértiles y dos hijos, Claude y Paloma. Los mejores años de su vida, los de la juventud madura, de los veinte a los treinta, cuando él ya estaba entrando en la madurez vieja, de los sesenta a los setenta.
(Paula Izquierdo, escritora) ..."Hay algo de antropófago en los retratos que hace de forma casi compulsiva. Como si necesitara exorcizar sus sentimientos. Aprehender a la mujer amada a través de su pintura, poseerla hasta el agotamiento: ¿Hace el amor con ellas a través de su arte, hasta el hastío? ¿Da vida a sus amantes, para luego destruirlas cuando desaparecen de su pensamiento, de su deseo, de su pulsión sexual y, por tanto, de su pintura? ¿Qué sentían ellas?"...
Veo en este nítido retrato, la energía dinámica de la línea que Pablo Picasso utiliza para resaltar la exuberancia de una flor joven, bella y elegante, con mucha clase, que le mira en una mueca de desdén pensativo y desafiante, descansando en su muñeca, indolentemente, la impresionante testa de mujer leonada.
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21 Noviembre 2008
Michelangelo Merisi podría haber elegido otros elementos para componer un objeto pictórico a copiar con su profesional pincel. Tal vez estaba cansado de recreaciones bíblicas o evangélicas, tal vez empezaba a asumir con tedio la tarea de vestir con su creatividad artística humildes modelos humanos, generalmente pobres ganapanes, con los dignos ropajes que les convertían, cara al futuro, en santos o en mitos, en dioses o en Cristos.
Pero salió a dar un paseo por la campiña para respirar el aire fresco que le hurtaban el aceite y los tintes que abarrotaban su estudio en cuencos, jarras y escudillas, antes de pasar a ilustrar su paleta. Y también salió porque, dominada de oscuros y sombras, faltaban colores en ella y no hallaba la manera de conseguir tonalidades luminosas.
De regreso a la casa, al pasar por el huerto, se adentró en él por si hubiera algunas uvas maduras para refrescarse. Alzó su mano para tomar un racimo del viñedo colgante, y al arrancarlo, el roce de sus dedos con la pátina aterciopelada que cubría los hollejos dejó al desnudo la turgente piel de las uvas. Fue entonces, con el reflejo de la luz del sol provocando irisaciones refulgentes, cuando Michelangelo interpretó los destellos como un claro signo de las Musas.
Después se acercó al manzano y arrancó un fruto de sus ramas que inmediatamente comparó con una manzana madura que tomó del suelo. Quedó sorprendido por la diferencia de tonalidad entre las pieles de la manzana viva y de la manzana muerta, ya arrugada y horadada por los gusanos. Y a continuación decidió visitar los otros árboles del huerto para recoger más frutos. Acercándose a la cocina, pidió a su madre un recipiente para traer las frutas y ella, solícita, retiró un par de huevos de una cesta que tenía en la alacena, la sacudió contra la palma de su mano y se la dió.
Tras visitar la higuera, el membrillo, la parra y el manzano, de los que cortó algunas ramas, se dirigió jubiloso a su estudio, y depositando la cesta de frutos sobre la mesa, comenzó el febril proceso de mezclas de los tintes, ocres, blancos, sienas..., buscando la luminosidad que ls Musas le habían mandado.
Días después, Caravaggio comenzó a pintar el primer bodegón de la historia.
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