Categoría: EmocionArte
19 Mayo 2009
En una reciente visita al Museo de Van Gogh en Amsterdam, jugué mentalmente a "adquirir para mi colección privada" un cuadro de cada una de las estancias donde se exponía la colección permanente.
No siendo uno de los artistas que me emocionen, reconozco en sus pinceladas ese punto de originalidad que buscaban casi todos los pintores educados en el Montmatre de principios del siglo XX. Nuevas fórmulas de la expresión pictórica que trataban de superar o de trascender la competencia que el daguerrotipo en 1839 y la cámara Kodak en 1888, impuso a los pintores retratistas o paisajistas.
Me gustan los colores de esta paleta, porque tienen el tono subido que nunca, en aquellos tiempos, pensaran que pudieran lograrse a través de una triste fotografía en blanco y negro. Es el valor añadido del artista, reflejar a su manera una realidad vista y vivida, con ayuda de la gama de tonalidades de unos óleos bien administrados.

servido por cavilante
4 comentarios
compártelo
25 Enero 2009


Me asombra y me fascina mi reciente descubrimiento de un pintor nacido en el siglo XIX, por la fuerza expresiva de sus figuras, generalmente autorretratos, y porque me resulta mucho más innovador que su maestro y su ídolo Gustav Klimt, genio del Art Nouveau. A mi entender, e independientemente de las técnicas empleadas, la esencia expresiva de Klimt es estética. Lo que veo son figuras femeninas, resueltas con precisión realista, decoradas con una imaginativa amalgama donde el oro y el color se funden en variopintos caleidoscopios.
Sin embargo, Egon Schiele, su admirador, resuelve la expresión artística con trazos enérgicos y precisos que desvelan un dramatismo que sale de dentro de sus personajes sufrientes. Sus figuras, patéticas en muchos de sus autorretratos, o dulces y sensuales en las representaciones femeninas, no me dejan indiferente. Su fuerza expresiva me abruma.

¿Quien diría que este autorretrato de Egon Schiele vio la luz hace cien años?
servido por cavilante
2 comentarios
compártelo
23 Enero 2009
Una mujer convoca a sus congéneres para compartir con ellas el motivo de sus desgracias y las soluciones que ha pensado adoptar.
Algunas se horrorizan por ello y otras le admiran hasta la adoración.
Contradicción general.

Festejan solidariamente tamaña determinación y algunas deciden liberarse.
Un círculo coral envuelve la excitada desnudez de las más jóvenes.
Conciliación aparente.

Acaban fundiéndose en una amalgama cerrada que acumula una agresiva carga emocional.
Un racimo de muérdago trabado con pies y manos, y mucha euforia.
Confrontación total.
¿Cosas de mujeres?
servido por cavilante
5 comentarios
compártelo
8 Diciembre 2008

Deslumbrado por su sobria elegancia
en un lienzo, improvisado de repente,
quiso hilvanar, con trazo suficiente,
al carboncillo su lene indumentaria.
La dama de sus sueños observaba,
como pintor-cronista en el evento,
do la alta sociedad de aquel momento
en Segovia con él participaba.
Mas no quiso parecer impertinente
exponiendo el honor de la admirada,
y eludió en el boceto su semblante.
Años después, pasó a ser exhibida,
siendo adquirida en desigual subasta,
por ilustrado adepto a Zuloaga.
servido por cavilante
6 comentarios
compártelo
4 Diciembre 2008

Mantuvo el fuego sagrado de la creación para el genio de pintor durante diez años y también el fuego de su sexo ardiente, consolado sucesiva o simultáneamente, antes y después de ella, por tantas otras mujeres... La modelo Sylvette, Geneviève Laporte, Fernande Olivier, Marie Thèrése Walter, Dora Maar, Olga Koklova, Jaqueline Roque...
Veo a Françoise Gilot como una genuina vestal, tal vez la vestal de vestales, como aquellas sacerdotisas vírgenes consagradas a conservar el fuego sagrado del hogar, en este caso el fuego creativo. Vocación finalmente fracasada frente al Minotauro Pablo pese a haberle entregado sus años más fértiles y dos hijos, Claude y Paloma. Los mejores años de su vida, los de la juventud madura, de los veinte a los treinta, cuando él ya estaba entrando en la madurez vieja, de los sesenta a los setenta.
(Paula Izquierdo, escritora) ..."Hay algo de antropófago en los retratos que hace de forma casi compulsiva. Como si necesitara exorcizar sus sentimientos. Aprehender a la mujer amada a través de su pintura, poseerla hasta el agotamiento: ¿Hace el amor con ellas a través de su arte, hasta el hastío? ¿Da vida a sus amantes, para luego destruirlas cuando desaparecen de su pensamiento, de su deseo, de su pulsión sexual y, por tanto, de su pintura? ¿Qué sentían ellas?"...
Veo en este nítido retrato, la energía dinámica de la línea que Pablo Picasso utiliza para resaltar la exuberancia de una flor joven, bella y elegante, con mucha clase, que le mira en una mueca de desdén pensativo y desafiante, descansando en su muñeca, indolentemente, la impresionante testa de mujer leonada.
servido por cavilante
3 comentarios
compártelo
21 Noviembre 2008
Michelangelo Merisi podría haber elegido otros elementos para componer un objeto pictórico a copiar con su profesional pincel. Tal vez estaba cansado de recreaciones bíblicas o evangélicas, tal vez empezaba a asumir con tedio la tarea de vestir con su creatividad artística humildes modelos humanos, generalmente pobres ganapanes, con los dignos ropajes que les convertían, cara al futuro, en santos o en mitos, en dioses o en Cristos.
Pero salió a dar un paseo por la campiña para respirar el aire fresco que le hurtaban el aceite y los tintes que abarrotaban su estudio en cuencos, jarras y escudillas, antes de pasar a ilustrar su paleta. Y también salió porque, dominada de oscuros y sombras, faltaban colores en ella y no hallaba la manera de conseguir tonalidades luminosas.
De regreso a la casa, al pasar por el huerto, se adentró en él por si hubiera algunas uvas maduras para refrescarse. Alzó su mano para tomar un racimo del viñedo colgante, y al arrancarlo, el roce de sus dedos con la pátina aterciopelada que cubría los hollejos dejó al desnudo la turgente piel de las uvas. Fue entonces, con el reflejo de la luz del sol provocando irisaciones refulgentes, cuando Michelangelo interpretó los destellos como un claro signo de las Musas.
Después se acercó al manzano y arrancó un fruto de sus ramas que inmediatamente comparó con una manzana madura que tomó del suelo. Quedó sorprendido por la diferencia de tonalidad entre las pieles de la manzana viva y de la manzana muerta, ya arrugada y horadada por los gusanos. Y a continuación decidió visitar los otros árboles del huerto para recoger más frutos. Acercándose a la cocina, pidió a su madre un recipiente para traer las frutas y ella, solícita, retiró un par de huevos de una cesta que tenía en la alacena, la sacudió contra la palma de su mano y se la dió.
Tras visitar la higuera, el membrillo, la parra y el manzano, de los que cortó algunas ramas, se dirigió jubiloso a su estudio, y depositando la cesta de frutos sobre la mesa, comenzó el febril proceso de mezclas de los tintes, ocres, blancos, sienas..., buscando la luminosidad que ls Musas le habían mandado.
Días después, Caravaggio comenzó a pintar el primer bodegón de la historia.
servido por cavilante
2 comentarios
compártelo