27 Septiembre 2009
Hoy se ha producido el encuentro. Primero ha llegado el mío, mi presente, y se ha quedado un rato merodeando por el punto donde nos habíamos citado a la entrada del centro comercial. Cuando por fin ha aparecido el suyo, me ha producido una gran alegría y un ligero sentimiento de paz, tal vez porque intuía que su presente traía en la mochila un agradable trozo de su pasado o que, aunque no estuviera, acabaría por hacer acto de presencia, sin inquietarnos.
Hemos tomado una cañas con la cotidianidad con la que los vecinos de la mesa de al lado, jóvenes jubilados, se zarandean verbalmente al despedirse cuando el tacaño que acude cada día a la hora del aperitivo, se lo toma y se va sin meter la mano en el bolsillo para sufragar el gasto.
Y como era predecible, apareció el pasado. Un pasado elocuente y sincero que con total normalidad ha invadido el archivo del recuerdo recuperando momentos memorables. Nuestro presente, montado en las ruedas de la añoranza, ha recorrido sin necesidad de evocar excesivos detalles las huellas de aquel encuentro indeleble.
Nuestro presente, el suyo y el mio, ha constatado de facto que la amistad se forja con el diálogo, con el entendimiento, y con el contacto que, aunque con silencios, se mantiene sin exigencias, envuelto en el afecto de una lealtad que no necesita confirmar que se está ahí.
Después, me ha dado la impresión de que le hemos dicho hola al futuro.
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2 Agosto 2009
Cuando me clavó la aguja en el antebrazo derecho con la precisión de una vampiresa profesional, acreditada por la escuela de enfermeras del hospital Gragorio Marañón, sentí una fugaz quemazón que dejó de molestar cuando terminó con el protocolo de sujecciones de cánulas con esparadrapo y puesta a punto de depósitos y demás artilugios para la extracción. Luego, su sonrisa precedió al interés más profesional de saber cómo me encontraba en esos iniciales momentos en los que tu propia sangre fluye al ritmo cardiovascular ayudado, al parecer, por el mecánico gesto de abrir y cerrar la mano que la gentil enfermera te sugiere como parte del procedimiento.
Ensimismado en tus pensamientos o tal vez distraido por el trajín sanitario que se desarrolla en el autobús preparado para extracciones volantes, participas ad honorem de la impagable satisfacción de sentirte anónimamente útil en una aventura personal Ahí comienza la aventura del donante.
Se dice que es un donante quien traspasa de manera gratuíta -graciosamente decían antes- a otra, algo o el derecho que sobre ello tiene. También es donante por definición académica, quien cede voluntariamente su sangre, algún órgano, etc., con destino a personas que lo necesitan. En cualquier caso y desde la mera intuición de su significado lexico coincidente con los anteriores, donar, desde joven, ha tenido para mi el significado connotativo de generosidad.
Siempre he pensado que donar es hermoso y satisfactorio en sí mismo, por eso nunca he comprendido al usurero, al acaparador, al que acumula compulsivamente para taner más y más. Y no hablo concretamente de dinero.
Cuando uno es joven, suele ser más generoso que tacaño, más desprendido, menos aferrado, pero también más desprovisto, menos dotado de bienes o de gracias, por eso, cuando me planteaba que podría dar de manera gratuíta, algo que fuera mío y sólo mío, que no fuera difícil de reponer y que no causara lesiones o trastornos irreparables, tanto anímicos como materiales, siempre se me ocurrían dos cosas: mi sangre y mi semen.
Como es conocido, la estructura de canalización de la primera opción, la donación de sangre, ha estado desde hace mucho tiempo bastante organizada, con la más absoluta garantía sanitaria y sin ninguna duda sobre su naturaleza altruista. Sin embargo, en cuanto a la donación de semen, podríamos construir una variopinta casuistica, por no entrar en el terreno fácil de la chanza sexual y otras picardías o carambolas genético-sociales, como el posible acceso a parte de la fortuna del malogrado Micheal Jackson por parte de la madre biológica de sus hijos y ¿porqué no? del donante o comerciante del semen que colaboró a engendrarlos.
En fin, cuando uno empieza a ser maduro, te percatas de que posees otras cosas, en el plano de los afectos que también te pertenecen, casi tanto como tus fluídos vitales. Y digo casi tanto, porque dichos fluyos son suyos y sólo suyos y por ello, transferibles o no; mientras que los sentimientos, suelen ser interactivos, es decir, cosa de dos. Además, el trasvase de afectos o sentimientos, sensu stricto no parece cosa de donación.
Todo esto para mostrar mi satisfacción porque la semana pasada volví a reincidir en mi actividad de donante (de sangre).
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19 Mayo 2009
En una reciente visita al Museo de Van Gogh en Amsterdam, jugué mentalmente a "adquirir para mi colección privada" un cuadro de cada una de las estancias donde se exponía la colección permanente.
No siendo uno de los artistas que me emocionen, reconozco en sus pinceladas ese punto de originalidad que buscaban casi todos los pintores educados en el Montmatre de principios del siglo XX. Nuevas fórmulas de la expresión pictórica que trataban de superar o de trascender la competencia que el daguerrotipo en 1839 y la cámara Kodak en 1888, impuso a los pintores retratistas o paisajistas.
Me gustan los colores de esta paleta, porque tienen el tono subido que nunca, en aquellos tiempos, pensaran que pudieran lograrse a través de una triste fotografía en blanco y negro. Es el valor añadido del artista, reflejar a su manera una realidad vista y vivida, con ayuda de la gama de tonalidades de unos óleos bien administrados.

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25 Enero 2009


Me asombra y me fascina mi reciente descubrimiento de un pintor nacido en el siglo XIX, por la fuerza expresiva de sus figuras, generalmente autorretratos, y porque me resulta mucho más innovador que su maestro y su ídolo Gustav Klimt, genio del Art Nouveau. A mi entender, e independientemente de las técnicas empleadas, la esencia expresiva de Klimt es estética. Lo que veo son figuras femeninas, resueltas con precisión realista, decoradas con una imaginativa amalgama donde el oro y el color se funden en variopintos caleidoscopios.
Sin embargo, Egon Schiele, su admirador, resuelve la expresión artística con trazos enérgicos y precisos que desvelan un dramatismo que sale de dentro de sus personajes sufrientes. Sus figuras, patéticas en muchos de sus autorretratos, o dulces y sensuales en las representaciones femeninas, no me dejan indiferente. Su fuerza expresiva me abruma.

¿Quien diría que este autorretrato de Egon Schiele vio la luz hace cien años?
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23 Enero 2009
Una mujer convoca a sus congéneres para compartir con ellas el motivo de sus desgracias y las soluciones que ha pensado adoptar.
Algunas se horrorizan por ello y otras le admiran hasta la adoración.
Contradicción general.

Festejan solidariamente tamaña determinación y algunas deciden liberarse.
Un círculo coral envuelve la excitada desnudez de las más jóvenes.
Conciliación aparente.

Acaban fundiéndose en una amalgama cerrada que acumula una agresiva carga emocional.
Un racimo de muérdago trabado con pies y manos, y mucha euforia.
Confrontación total.
¿Cosas de mujeres?
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8 Diciembre 2008

Deslumbrado por su sobria elegancia
en un lienzo, improvisado de repente,
quiso hilvanar, con trazo suficiente,
al carboncillo su lene indumentaria.
La dama de sus sueños observaba,
como pintor-cronista en el evento,
do la alta sociedad de aquel momento
en Segovia con él participaba.
Mas no quiso parecer impertinente
exponiendo el honor de la admirada,
y eludió en el boceto su semblante.
Años después, pasó a ser exhibida,
siendo adquirida en desigual subasta,
por ilustrado adepto a Zuloaga.
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4 Diciembre 2008

Mantuvo el fuego sagrado de la creación para el genio de pintor durante diez años y también el fuego de su sexo ardiente, consolado sucesiva o simultáneamente, antes y después de ella, por tantas otras mujeres... La modelo Sylvette, Geneviève Laporte, Fernande Olivier, Marie Thèrése Walter, Dora Maar, Olga Koklova, Jaqueline Roque...
Veo a Françoise Gilot como una genuina vestal, tal vez la vestal de vestales, como aquellas sacerdotisas vírgenes consagradas a conservar el fuego sagrado del hogar, en este caso el fuego creativo. Vocación finalmente fracasada frente al Minotauro Pablo pese a haberle entregado sus años más fértiles y dos hijos, Claude y Paloma. Los mejores años de su vida, los de la juventud madura, de los veinte a los treinta, cuando él ya estaba entrando en la madurez vieja, de los sesenta a los setenta.
(Paula Izquierdo, escritora) ..."Hay algo de antropófago en los retratos que hace de forma casi compulsiva. Como si necesitara exorcizar sus sentimientos. Aprehender a la mujer amada a través de su pintura, poseerla hasta el agotamiento: ¿Hace el amor con ellas a través de su arte, hasta el hastío? ¿Da vida a sus amantes, para luego destruirlas cuando desaparecen de su pensamiento, de su deseo, de su pulsión sexual y, por tanto, de su pintura? ¿Qué sentían ellas?"...
Veo en este nítido retrato, la energía dinámica de la línea que Pablo Picasso utiliza para resaltar la exuberancia de una flor joven, bella y elegante, con mucha clase, que le mira en una mueca de desdén pensativo y desafiante, descansando en su muñeca, indolentemente, la impresionante testa de mujer leonada.
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24 Noviembre 2008
Leyendo el blog de "Sinpretensión" me sumo a su movimiento.

Si son difíciles de entender los abusos, los ultrajes, las ofensas, las agresiones o las palizas, cuando el ofensor y el ofendido son personas adultas, las entrañas se nos estremecen y la rabia se exaspera cuando se trata de abusos, del tipo que sea, realizados sobre niñ@s.
Creo que la capacidad de hacer daño del ser humano es inconmensurable y cada día descubrimos o nos informan los medios sobre sucesos provocados por personas que hacen palidecer a los timoratos guionistas y cineastas o a los escritores de ficciones que suelen tomar prestados de la realidad los datos para sus argumentos literarios. Significativamente, y gracias al cielo, el tema de la pornografía infantil provoca tal repugnancia social que nunca ha sido comercializado.
¿Cómo un ser humano puede llegar a un nivel de envilecimiento tan grande que pueda llegar a buscar su placer sexual en escarceos con niños inocentes?
Hay que ser tremendamente abyecto y profundamente depravado para turbar la inocencia -que es una de las virtudes más entrañables y más necesarias en la evolución hacia la adultez- manipulando con argucias inconfesables la generosidad y la candidez de un niñ@. O estar tarado.
Hay que estar muy atentos para detectar y denunciar cualquier tendencia de pedofilia y hay que reforzar las leyes para que se sancionen contundentemente los actos de pederastia.
Contra los traficantes de la inocencia, tolerancia cero.
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