La Coctelera

Contraposto

Leyendo un libro sobre arte, descubro una nueva palabra que nunca antes había visto, ni oído. Como nunca es tarde para aprender, anoto en mi bitácora la nueva adquisición, que a efectos culturales, es como una hazaña cinegética del saber.

La idea del contraposto es de Policleto (Siglo V a de C) si bien fueron los artistas italianos del Renacimiento quienes lo acuñaron como vocablo, aplicandolo en retrospectiva para describir a una figura humana erguida, con el peso apoyado sobre un pie y los hombros y brazos girados en relación con las caderas y las piernas. Esta postura se consideraba ideal para retratar o esculpir figuras humanas.

The Artist

¿Quien no ha visto la super premiada película del año pasado? Para los que no la hayan visto, incluso para los escépticos del cine actual como expresión artistica (más inclinados a pensar en la cinematografía como bussines) el argumento fundamental sería: ... algo tendrá el film cuando retiene al expectador en la butaca durante cien minutos contando una historia facilmente identificable y sin ningún diálogo hablado.

Colocar en el mercado actual, preludio de una nueva forma de atraer expectadores con las técnicas del cine 3D, mediante una obra facturada con el marchamo de las postrimerías del cine mudo, tiene mucho riesgo, valiente ambición e sobrado talento.

Vi la pelicula hace unas semanas, en la estela de su estreno. Nunca hubiera sido objeto de un post por mi parte, pues aunque consumidor de cine (de los de culo en butaca) como entretenimiento, me resulta difícil desentrañar las virtudes artísticas (aparte los méritos interpretativos o teatrales) de las películas que, por otra parte y dicho en general, no suelen desatar mis emociones.

El caso es que recientemente he comenzado a releer a Paul Auster; esta vez en su lengua vernácula, lo que supone un esfuerzo añadido para mi que se compensa cuando a la comprensión del idioma inglés (eterna asignatura pendiente) se añade el valor del aprendizaje de nuevos términos y expresiones

"The book of illusions" , obra publicada en el 2002, cuenta la historia de un desdichado profesor de literatura que pierde a su familia en un accidente de avión, hundiéndose en la más profunda depresión de la que consigue salir, con la ilusión de encontrar a Héctor Mann, un desaparecido (durante 28 años) actor y director de películas del cine mudo. Rehace su vida, dándole sentido en la busqueda de Héctor Mann siguiendo las pistas de una carta y de la filmografía depositada anónimamente ad hoc en las cinco mejores filmotecas americanas y europeas.

Pues bien, he aqui mi hallazgo, tomado de una reflexión del profesor Zimmer sobre el cine mudo, cuando comienza a encarrilar su vida revisando la obra del "desaparecido" Hector Mann:

... That was why I had always instinctively preferred black-and-white pictures to colour pictures, silent films to talkies. Cinema was a visual language, a way of telling stories by projecting images onto a two-dimensional screen. The addition of sound and colour had created the illusion of a third dimension, but at the same time it had robbed the images of their purity. They no longer had to do all the work, and instead of turning film into the perfect hybrid medium, the best of all possible worlds, sound and colour had weakened the language they were supposed to enhance. That night, as I watched Hector and the other comedians go through their paces  in my Vermont living room, it struck me that I was witnessing a dead art, a wholly defunct genre that would never be practice again. And yet, for all the changes that had occurred since then, their work was as fresh and invigorating as it had been when it was first shown. That was because they had understood the language they were speaking. They had invented a syntax of the eye, a grammar of pure kinesis, and except for the costume and the cars and the quaint furniture in the background, none of it could possibly grow old. It was thought translated into action, human will expressing itself through the human body, and therefore it was for all time........

¿Conoce alguien un argumento mejor y tan bien escrito para encomiar la esencia del cine mudo?

Ciertamente, Michael Hazanavicius, director y guionista de la película "The Artist", debió de leer a Paul Auster cuando forjó la idea de la misma, no me cabe la menor duda. Y teniendo muy en cuenta el alegato final del doctor Zimmer, que transcribo a continuación, dio vida a una historia en la pantalla, a la antigua usanza.

....Most silent comedies hardly ever bothered to tell stories. They were like poems, like the renderings of dreams, like some intricate choreography of the spirit, and because they were dead, they probably spoke more deeply to us now than they had to the audiences of their time. We watched them across a great chasm of forgetfulness, and the very things that separated them from us were in fact what made them so arresting: their muteness, their absence of color , their fitful, speeded-up rhythms. These were obstacles, and they made viewing difficult for us, but they also relieved the images of the burden of representation. They stood between us and the film, and therefore we no longer had to pretend that we were looking at the real world. That flat screen was the world, and it existed in two dimensions. The third dimension was in our head.

ESTO ES LO QUE YO SENTI VIENDO "THE ARTIST". PORQUE LA FUI A VER CON TODOS ESOS PREJUICIOS Y, AL FINAL, ME SENTI SATISFECHO Y GRATAMENTE RECOMPENSADO EN MI FIBRA SENSITIVA.

Por eso lo traigo a mi blog.

Hazanavicius nos ha sabido sacar de nuestras cabezas esa tercera dimensión de la que habla Paul Auster.

¿Creará escuela?

EL REENCUENTRO

Vuelvo a ti porque más de una vez te he echado de menos.

Navegar con buen viento es fácil pero todo viaje desgasta los aparejos y es entonces cuando las tareas de cabotaje se hacen urgentes.

En ocasiones mi barco, varado en reparaciones sencillas pero necesarias, ha buscado asistencia y no la encontraba. No disfrutaba ese soporte que un amigo incondicional te da cuando es necesario.

Ese estar ahi para no sentirme solo es un buen apoyo.

Tu eres mi apoyo.

Y vuelvo a ti para colgar  mis ideas, mis argumentos, mis sensaciones, sabiendo que tal vez son la envoltura de mis sentimientos.

Te requiero

Te reencuentro.

EL MALABARISTA DE LAS ACACIAS

Hay un semáforo del paseo de las Acacias que tiene suerte. Muchos conductores que accidental o habitualmente pasamos por allí, tenemos su suerte. Es un semáforo adornado por la presencia de uno de esos inmigrantes que, no habiendo conseguido un puesto de trabajo estable o víctimas de la crisis, tienen que exprimir su imaginación para sacar algunos euros con los que subsistir, o simplemente expresan sus habilidades compartiéndolas con el público a expensas de su generosidad.

Sentado en su monociclo mientras mantiene un inquieto equilibrio vertical -imposible para un humano no entrenado-, saluda con su sonrisa llena de dientes al tiempo que hace malabares con sus tres mazas de colores. A esas alturas de la sorprendente visión, cuando has identificado al personaje olvidandote del tráfico y de la circulación, te sumas al jolgorio de la alegría que transmite esa figura de fresa y chocolate que con acento brasileño o portugués, agradece sonriendo la atención de los conductores retenidos por el semáforo.

Su atuendo refuerza sin duda el color negro de su piel con los tonos de la fantasía alegre. Un maillot de color rosa-fresa, con mangas en azul turquesa, cubre unas piernas enfundadas en unos leggings fucsia, hasta media pierna, que coronan sendas zapatillas de bailarina, también color fucsia pero brillantina. Todo a juego con la figura del malabarista sentado sobre un sillín de lana roja, raída por el trajín de las posaderas intentando manterese sobre el monociclo. Todo un espectáculo de color y de gracia. Toda una manera alegre de ganarse el euro.

¿Cómo resistirse entre encanto y alegría a soltarle sendos euros?

MOVILIZADO PRO ERUDICIÓN

Querido navegante ignoto, al recibo de la presente espero goces de perfecta salud física y mental, al menos la suficiente para mantener el espíritu atento al descubrimiento de nuevas formas de aliento espiritual (que no moral).

Tengo que decirte que tal es mi actual disposición, y por ello, el anhelo expresado es absolutamente sincero por mi parte y barrunto que necesario por la tuya, puesto que, si has llegado hasta aquí, infiero que sea porque vas navegando en busca de algo.

He de confesarte que he tomado unilateralmente, es decir, sin influencia de parte alguna, la decisión de movilizarme de nuevo, volver al frente bloguero y retomar mi vieja plataforma para remitir mis cavilaciones que encauzaré, "as usual", en cualquiera de las diversas categorías creadas en este ESPEJO INSONDABLE.

Pretendo explorar intuitivamente nuevas vías de erudición que iré compartiendo contigo, según vayan apareciendo y despejándose las ideas, el conocimiento, la concepción o la expresión de nuevas o viejas formas de saber o de placer artístico.

Mi compromiso, por ende, es ponerme a la caza y captura de esos bocaditos de golosina intelectual que a veces se esparcen aleatoriamente como esporas sembradas por el viento y que si cayeran en mi entorno, no dudes que compartiría en este medio. No te olvides de compartir tus propias capturas.

Por lo demás, estoy estupendamente mientras me recupero de una leve cirugía menor, y gozando de buena salud en mi aparente soledad forzada.

Sin otro particular, se despide hasta la próxima misiva

Cavilante

Food for though

Chung-Tzu y Hvi-Tzu cruzaban el río Hao por la presa y Chung-Tzu dijo:

- Mira con que libertad saltan y nadan los peces. Esta es su felicidad.

- Si tú no eres pez ¿cómo sabes lo que hace felices a los peces? -replicó Hvi-Tzu.

- Si tú no eres yo ¿cómo puedes saber que yo no sé el motivo de la felicidad de los peces? -dijo Chung-Tzu.

- Si yo, no siendo tú, no puedo saber lo que tú sabes, se sigue que tú, no siendo pez, no puedes saber lo que ellos saben -argumentó Hvi-Tzu.

¡Espera un momento! -dijo Chung-tzu- Volvamos a la pregunta inicial. Lo que tú me has preguntado es ¿cómo sabes lo que hace felices a los peces? Por la forma de la pregunta, tú evidentemente sabes que yo sé lo que hace felices a los peces. Yo conozco el gozo de los peces en el rio por el gozo que yo siento al caminar junto al mismo río donde ellos nadan.

El tormento de un joven divino

Sigo pensando que Egon Schiele es un genio de la pintura. Cuanto más lo conozco más lo valoro. Me impresiona su expresión, me inquieta, me hace cavilar, me seduce su facilidad para empastar figuras y colores, me asombra su capacidad de romper con la "Academia" y aquel canon figurativo del siglo XIX. Me satisface su conexión con las vanguardias que alumbraron el siglo XX, haciendo del arte portavoz de su expresión. Me fascinan sus dibujos, sus acuarelas, sus pinturas, toda su producción artística realizada entre 1908 (comenzó a exponer a los 18 años) y 1918, año en el que murió, a los 28 años.

Tanto en sus autorretratos como en esas mujeres que pinta con mirada de amante, proyecta las típicas obsesiones y tormentos de un joven veinteañero. Con el toque divino de un artista de nacimiento. Su pintura, con cien años, me resulta contemporánea.

¿No?

No me gustan las ballenas en la sauna leyendo el periódico.

Una sauna finlandesa es una cámara privada y hasta cierto punto íntima, donde uno, en su cerebro, puede encontrarse consigo mismo mientras su cuerpo se libera de toxinas. Tomar una sauna es una especie de rito. Te sumerges en un cuarto ligeramente iluminado, a más de 80º de temperatura, y dejas que tu cuerpo, al adaptarse a ese calor que dobla tu temperatura corporal, se defienda de la agresión, forzando un mecanismo de refrigeración por sudor por donde se evacuan elementos residuales de la centrifugación linfática. Es un acto intimo, placentero y placentario por aquello de una ligera evocación al encapsulado fetal en el seno materno. Es un momento de relax y de posible reencuentro con ese Yo perdido en el marasmo cotidiano de las presiones laborales, familiares, emocionales, sociales o fiscales.

Tomar una sauna es un ejercicio liberador, despresurizador y relajante. Y si hay posibilidad de verter unas gotas de aceite de hierbas aromáticas en un poco de agua para esparcir sobre las piedras candentes de la estufa, el cuerpo se deleita con sumo placer.

Yo no tengo sauna propia, porque no puedo y pienso que si pudiera tampoco se si querría. Al no tener sauna propia me las he arreglado con las saunas públicas de los modernos centros deportivos privados, porque además de todo lo anteriormente expuesto, el calor excesivo al del cuerpo humano funciona al modo de masaje que ablanda y distiende los músculos recien sometidos a entrenamiento.

Las saunas públicas, si bien no suelen ser muy grandes porque perderían la capacidad de concentración de calor elevado, pueden albergar de cuatro a seis personas. Afortunadamente solo suelen ser usadas por una minoría de socios, probablemente por ser desconocidas y ajenas a nuestra cultura. A pesar de que haya gente, excepto cuando coinciden amigos o conocidos, se suele respetar el silencio y la "redención sudorífica" que los usuarios hacen a título individual. No obstante, en ocasiones se producen divertidas tertulias improvisadas que el agobiante calor suele romper provocando la huida precipitada de alguno de los participantes que ha llegado al límite de su resistencia y sale con urgencia en busca del refrigerio en la ducha.

Mi peor experiencia es cuando al entrar en la sauna la encuentro ocupada por algún señor gordo o gordísimo, y viejo o bastante viejo, con sus gafas de presbicia puestas leyendo un periódico a la tenue luz del farolillo interior. Ese señor con las vísceras abultadísimas, los michelines rellenísimos, las tetas grandísimas y colgantísimas, el estómago completamente descolgado, que seguramente no ha hecho nada de deporte, ni a lo largo de su vida, ni en la hora anterior en la que probablemente ha estado subido un durante un ratito a una bicicleta estática viendo la televisión. Ese señor ¿pensará que el sudor de la sauna va a adelgazar su orondo cuerpo?

El problema, desde luego no es el señor, que por mi puede estar todo lo gordo que quiera o pueda o sudar cerveza de barril a litros, el problema es que las gotas de sudor sobre el papel de periódico y el calor, lo va reblandeciendo convirtiéndolo en pasta de celulosa que desprende un insoportable olor a detritus orgánico parecido a una pota de borracho la madrugada de un sábado.

Es un olor indescriptiblemente nuseabundo y desagradable, no el del señor gordo, sino el del papel de periódico mojado y caliente, insisto. Por eso NO ME GUSTAN LAS BALLENAS EN LA SAUNA LEYENDO EL PERIÓDICO.